Aquí os cuelgo un artículo publicado hace unos días en Yahoo Noticias que nos viene que ni al pelo:
Claves para educar a tu hijo
¿Hay normas generales a la hora de educar a los hijos? ¿Cómo saber si lo estamos “haciendo bien”? Según el caso, la evaluación de las variables del niño y de los padres, así como la orientación de un profesional, puede ser indispensable. Y, sin existir las “recetas” propiamente dichas, en la mayoría de las familias sí hay algunas pautas que los progenitores deberían tener en cuenta.
· No seas su amigo. Él ya tiene muchos. Sé un padre cariñoso y dialogante, pero un padre, es decir, la persona que le marca las normas.
· Haz explícitas esas normas. Anúncialas en voz alta y explícalas a priori, no cuando ya las han violado. Si no se puede saltar en el sofá, aunque para ti sea algo obvio, indica por ejemplo: “no se puede saltar en el sofá, y quien lo haga después tendrá que quitarle la funda, limpiarla y volverla a poner”.
· Sé consistente y coherente con premios y castigos. Una norma no debe cambiar según tu estado de ánimo. Es decir, que si un día estás cansada/o aún así el límite (no saltar en el sofá) y el castigo (limpiar la funda) deben ser los mismos. Y si un día estás de buen humor, también debes mantenerlos.
· Límites, no amenazas. Se trata de que los niños aprendan que las cosas que hacen tienen consecuencias positivas (cuando cumplen la norma) y negativas (cuando la incumplen) siempre, independientemente de que mamá esté contenta o cansada, de que le “hagan la pelota” o papá y mamá hayan discutido. Esto no lo aprenden cuando incumplen una norma y papá o mamá le amenazan muchas veces con algún castigo. Tampoco cuando mamá o papá gritan. La firmeza no la transmites gritando, sino cumpliendo lo que habías dicho que harías si tu hijo saltaba sobre el sofá.
· Sé un modelo. Forma su conciencia. No podemos pedirle a un niño que no diga mentiras y luego que coja el teléfono y le diga a alguien con quien no queremos hablar que “mi mamá no está en casa”.
· Prémiale...con elogios. Por encima de los juguetes y el dinero, tu aprobación es el refuerzo más importante. Un “estoy orgullosa de ti” o un “qué contenta estoy cuando te veo estudiar dos horas seguidas como hoy” hará más que un videojuego, aunque no lo creas.
· No estropees los elogios. Evita frases del tipo “¡un sobresaliente, qué bien, pero ya podías haberte puesto a estudiar el trimestre pasado!” o un “¡un sobresaliente, qué bien!" pero "¡a ver si los otros exámenes te salen igual!”. Intentamos que la persona repita la conducta, pero lo que conseguimos en desanimarle.
· No le des todo lo que pida. A veces sólo pide para ver hasta dónde puede llevarte.
· No le compares. Y menos con un hermano.
· No desautorices nunca al otro padre ante el menor.
· Escúchale activamente. Pregúntale qué opina de las cosas. No quites importancia automáticamente a sus problemas con frases del tipo: “eso son chiquilladas, mañana se habrá pasado”. Puede que desees animarle, pero el mensaje que transmites es que su problema no es importante para ti, mientras que para él puede ser “un mundo”.
· Con los deberes: No te empeñes en darles instrucciones para la que tarea quede bien hecha. Da a tus hijos autonomía para trabajar y para estudiar, así como la seguridad de que, si nos necesitan, allí estaremos. Trata de hacer tu trabajo mientras los niños hacen el suyo. No esperemos a que ellos terminen para empezar el nuestro, porque estaremos presionándolos para que acaben pronto y ellos necesitan tiempo. Y no les hagas los deberes: ayudar es una cosa, trabajar en su lugar otra con la que ni aprende los contenidos de las materias ni aprende a responsabilizarse de sus propias tareas.
· Quiérele mucho. Y díselo. Dile las cosas que más te gustan de él y por las que es diferente y especial.
· Recuerda: los niños con límites claros son más felices.
Por Irene Bayarri. (Psicóloga. Cnit).
FELIZ PUENTE!!
sábado 21 de noviembre de 2009
jueves 19 de noviembre de 2009
Pistas para Educar bien a tu hij@

PARA EDUCAR BIEN A TU HIJ@
• Protégelo, no lo cubras.
• Abrígalo, no lo tapes.
• Ayúdalo, no lo reemplaces.
• Ámalo…no lo idolatres.
• Acompáñalo, no lo lleves.
• Incorpóralo, no lo aísles.
• Muéstrale el peligro, no lo aterrorices.
• Aliéntalo en sus esperanzas, no lo desanimes.
• No le exijas ser el mejor, pídele que sea bueno.
• No le hables del amor, entrégaselo.
• No le fabriques castillos en el aire
Hazlo vivir su realidad.
• No lo sobreprotejas ni limites, entrégale las herramientas para que aprenda a valerse por si mismo en la vida, ya que tu no le serás eterno.
• Cuídalo mucho, en tus manos esta este hermoso niñ@,
que te llama... MAMA
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Educación
domingo 1 de noviembre de 2009
Qué padres somos...?
Es de enorme importancia para nuestra tarea como padres recibir información que nos ayude en la labor de hacer personas cabales y capaces de dirigir y gobernar el futuro. Trabajo este que es, sin duda, el más apasionante de todos los que nos tocará hacer a lo largo de nuestra vida. Y, por ello, debemos ser muy cuidadosos, sin que podamos eludir nuestra obligación con la excusa de lo agotados que estamos, la cantidad de tareas que tenemos que hacer o, incluso y directamente, lo pesado y cansado que a veces es educar.
Tenemos una responsabilidad inmensa, porque debemos hacer personas sanas con valores y conductas adecuadas y eso requiere un enorme esfuerzo y mimo, al mismo tiempo.
Una valerosa mujer que conozco siempre dice que no debemos olvidar que nuestros hijos no son nuestros sino de la sociedad; introduciendo en esta máxima la obligación y responsabilidad que nos compete, no sólo en el trato con nuestros hijos, sino con los de los demás.
Debemos cuidar y respetar, sobre todas las cosas, su mundo de niños y sus relaciones con los demás, dándoles el espacio y libertad necesarios para fraguar esos vínculos y amistades que, posiblemente, quedarán para toda la vida y de los que tan orgullosos y felices se sentirán cada vez que vuelvan a reencontrarse.
Así, nos tocará muchas veces callar antes de emitir delante de ellos comentarios o valoraciones poco afortunados con respecto a sus compañeros, amigos, otros padres, profesores,…
Deberemos también evitar inculcarles una competitividad excesiva con sus compañeros. Ello, porque lo único que les puede crear es malestar y ansiedad si no consiguen los objetivos que se les marquen o si no pueden tener lo que los demás posean. Transmitiéndoles, por el contrario, la bondad del aprendizaje por el simple hecho de adquirir conocimientos y la seguridad de que lo que cada uno tiene está bien, siendo imposible tenerlo todo….
En fin, que tenemos que tomarnos esta tarea nuestra con la mayor responsabilidad, implicación y entusiasmo posibles. Y la participación en talleres, escuelas de padres o cursos que nos capaciten y nos den pistas para esta labor denota el interés por la educación de nuestros hijos.
Desde el AMPA, como ya sabéis, intentamos poner nuestro granito de arena con diversas actuaciones.
Ahora, os traemos al blog - sacado de un curso en el que estamos matriculadas otra compañera y yo – unas cuestiones de lo más interesantes. A ver qué os parecen.
Según diversos estudios, los padres tenemos diferentes estilos en la educación de nuestros hijos y se nos puede clasificar en alguno de los que os relacionamos a continuación:
Obviamente, estos son modelos. Aplicados a los casos concretos, será normal encontrarnos con mezcla de varios de ellos en una misma persona. Bueno, y cuál se asemeja más a ti?...
Feliz semana!!
Tenemos una responsabilidad inmensa, porque debemos hacer personas sanas con valores y conductas adecuadas y eso requiere un enorme esfuerzo y mimo, al mismo tiempo.
Una valerosa mujer que conozco siempre dice que no debemos olvidar que nuestros hijos no son nuestros sino de la sociedad; introduciendo en esta máxima la obligación y responsabilidad que nos compete, no sólo en el trato con nuestros hijos, sino con los de los demás.
Debemos cuidar y respetar, sobre todas las cosas, su mundo de niños y sus relaciones con los demás, dándoles el espacio y libertad necesarios para fraguar esos vínculos y amistades que, posiblemente, quedarán para toda la vida y de los que tan orgullosos y felices se sentirán cada vez que vuelvan a reencontrarse.
Así, nos tocará muchas veces callar antes de emitir delante de ellos comentarios o valoraciones poco afortunados con respecto a sus compañeros, amigos, otros padres, profesores,…
Deberemos también evitar inculcarles una competitividad excesiva con sus compañeros. Ello, porque lo único que les puede crear es malestar y ansiedad si no consiguen los objetivos que se les marquen o si no pueden tener lo que los demás posean. Transmitiéndoles, por el contrario, la bondad del aprendizaje por el simple hecho de adquirir conocimientos y la seguridad de que lo que cada uno tiene está bien, siendo imposible tenerlo todo….
En fin, que tenemos que tomarnos esta tarea nuestra con la mayor responsabilidad, implicación y entusiasmo posibles. Y la participación en talleres, escuelas de padres o cursos que nos capaciten y nos den pistas para esta labor denota el interés por la educación de nuestros hijos.
Desde el AMPA, como ya sabéis, intentamos poner nuestro granito de arena con diversas actuaciones.
Ahora, os traemos al blog - sacado de un curso en el que estamos matriculadas otra compañera y yo – unas cuestiones de lo más interesantes. A ver qué os parecen.
Según diversos estudios, los padres tenemos diferentes estilos en la educación de nuestros hijos y se nos puede clasificar en alguno de los que os relacionamos a continuación:
AUTORITARIOS: Los padres autoritarios suelen controlar mucho a sus hijos y dan mucha importancia a la obediencia. Tienen problemas para admitir que se les cuestione, por lo que ponen trabas a que sus hijos se expresen o muestren con independencia.
Son padres controladores y exigentes, no muestran afecto y pueden llegar a ser hostiles y degrandantes.
Ellos van a dar lugar a hijos con poca autoestima y poca competencia social, agresivos, impulsivos, que obedecen pero no colaboran y con baja tolerancia a la frustración.
RESPONSABLES: están implicados en el día a día de sus hijos. Les acompañan a lo largo de todo su proceso evolutivo planteándoles exigencias y límites adecuados a cada edad. Todo dentro de un ambiente de diálogo y afecto. Afectuosos, comunicativos, exigen con responsabilidad y son cálidos.
Sus hijos tendrán una buena autoestima y competencia social. Tienen autocontrol, autonomía, encuentran recompensas a largo plazo y están motivados para la tarea.
NEGLIGENTES. Son padres que no se implican en su labor educativa. Normalmente expresan muy poco afecto, apenas se comunican con sus hijos, y les dejan decidir desde muy pronto sobre distintos aspectos de su vida. Les cuesta poner límites, están presionados por otras exigencias. Son padres permisivos y fríos.
Los hijos tendrán poca autoestima y capacidad de relación, poco control de impulsos, falta de respeto a las normas e inestabilidad emocional.
PERMISIVOS. Consideran que no tienen que ejercer ningún tipo de control sobre sus hijos. Permiten a los hijos tomar decisiones, les animan a organizarse en el día a día como quieran. Fomentan la irresponsabilidad y la poca capacidad de esfuerzo. Son afectuosos pero poco comunicativos. Permisivos y cálidos.
Darán lugar a hijos con buena autoestima, vitales y sociables. Con dificultad para controlar los impulsos, poco motivados para hacer las tareas e inmaduros.
FUENTE: Universidad de Padres.
Obviamente, estos son modelos. Aplicados a los casos concretos, será normal encontrarnos con mezcla de varios de ellos en una misma persona. Bueno, y cuál se asemeja más a ti?...
Feliz semana!!
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Reflexiones
sábado 24 de octubre de 2009
LA HORA DE UN CuEnTo
La semana pasada nos dejo Mª Carmen un bonito poema de los que educan y enseñan para disfrutarlo en el fin de semana, y para este, 24 de Octubre: Día de la biblioteca, yo os quiero dejar un cuento con un Valor Educativo de RESPETO y cuidado de las cosas.
Son muchísimos los beneficios que tienen los cuentos, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. Tienen una gran capacidad de transmitir valores, la mayoría de los valores más firmemente arraigados en nuestra propia personalidad, llegaron a nosotr@s de la mano de algún cuento, quien no recuerda a "Los 3 cerditos" por ejemplo, que nos inculcaron la importancia de trabajar bien; "La tortuga y la liebre" nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; "La cigarra y la hormiga" nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.
Los cuentos tienen la utilidad de enseñar cosas nuevas.
Contar cuentos, con la habitación en penumbra y los niños acostados, es una ayuda muy eficaz para contrarrestar la falta de atención que sufren muchos niños actualmente , provocada por vivir en un mundo con tantos sobreestímulos visuales. Bajo la débil luz del pasillo, y con la tranquilizadora presencia de sus padres, los niños abren sus oídos dispuestos a transportarse al mundo del cuento, y sin darse cuenta, están aprendiendo a centrar su atención.
Os dejo un cuento con:
Un Valor Educativo de respeto y cuidado de las cosas.
La idea y enseñanza principal es que las cosas se pueden llegar a disfrutar mucho más cuando se tratan con cuidado.
La ambientación en una población cualquiera hace algunos años.
Los personajes: una niña, una abuela y una muñeca.
CuEnTO
MI ABUELA Y SU MUÑECA FAVORITA

Una niña tenía una muñeca a la quería tanto que la trataba con gran esmero y una delicadeza infinita, a pesar de que su amigos se reían de ella por ser tan cuidadosa. Con el tiempo la niña fue creciendo, cambió de casa y se hizo mayor, se casó, tuvo hijos y finalmente se convirtió en una adorable ancianita con muchos nietos. Un día volvió a su pueblo, encontró su antigua casa abandonada, y entró. Entre cientos de cosas y recuerdos, la antigua niña encontró su muñeca, tan bien cuidada como siempre, y se la llevó para regalársela a su nieta, a la que también entusiasmó. Y cada vez que la veía jugar con ella, se le escapaban lagrimitas de la alegría, y daba gracias por haber sido tan cuidadosa con aquel juguete y haber podido disfrutarlo tanto como cuando era pequeña.
Feliz fin de semana...

Son muchísimos los beneficios que tienen los cuentos, no sólo en la educación del niño, sino en la vida familiar. Tienen una gran capacidad de transmitir valores, la mayoría de los valores más firmemente arraigados en nuestra propia personalidad, llegaron a nosotr@s de la mano de algún cuento, quien no recuerda a "Los 3 cerditos" por ejemplo, que nos inculcaron la importancia de trabajar bien; "La tortuga y la liebre" nos mostraban que la constancia y la modestia tenían su fruto; "La cigarra y la hormiga" nos hicieron ver que era más rentable trabajar que ser un holgazán.
Los cuentos tienen la utilidad de enseñar cosas nuevas.
Contar cuentos, con la habitación en penumbra y los niños acostados, es una ayuda muy eficaz para contrarrestar la falta de atención que sufren muchos niños actualmente , provocada por vivir en un mundo con tantos sobreestímulos visuales. Bajo la débil luz del pasillo, y con la tranquilizadora presencia de sus padres, los niños abren sus oídos dispuestos a transportarse al mundo del cuento, y sin darse cuenta, están aprendiendo a centrar su atención.
Os dejo un cuento con:
Un Valor Educativo de respeto y cuidado de las cosas.
La idea y enseñanza principal es que las cosas se pueden llegar a disfrutar mucho más cuando se tratan con cuidado.
La ambientación en una población cualquiera hace algunos años.
Los personajes: una niña, una abuela y una muñeca.
CuEnTO
MI ABUELA Y SU MUÑECA FAVORITA

Una niña tenía una muñeca a la quería tanto que la trataba con gran esmero y una delicadeza infinita, a pesar de que su amigos se reían de ella por ser tan cuidadosa. Con el tiempo la niña fue creciendo, cambió de casa y se hizo mayor, se casó, tuvo hijos y finalmente se convirtió en una adorable ancianita con muchos nietos. Un día volvió a su pueblo, encontró su antigua casa abandonada, y entró. Entre cientos de cosas y recuerdos, la antigua niña encontró su muñeca, tan bien cuidada como siempre, y se la llevó para regalársela a su nieta, a la que también entusiasmó. Y cada vez que la veía jugar con ella, se le escapaban lagrimitas de la alegría, y daba gracias por haber sido tan cuidadosa con aquel juguete y haber podido disfrutarlo tanto como cuando era pequeña.
Feliz fin de semana...
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Cuentos
viernes 16 de octubre de 2009
Poemas que educan y enseñan
Hasta los poetas se alían en esto de la educación y en el empeño por enseñarnos lo bonito e importante de la vida.
Colgamos un botón de Mario Benedetti (que nos llega desde otra orilla del AMPA) para que nos sirva, así, de buen augurio del fin de semana y nos llene de oxígeno los pulmones y el corazón para disfrutarlo.
Feliz paréntesis y que no se nos escape detalle...
DESDE LOS AFECTOS
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
Colgamos un botón de Mario Benedetti (que nos llega desde otra orilla del AMPA) para que nos sirva, así, de buen augurio del fin de semana y nos llene de oxígeno los pulmones y el corazón para disfrutarlo.
Feliz paréntesis y que no se nos escape detalle...
DESDE LOS AFECTOS
¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el "por qué" de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que para saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber como pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos demostrar qué somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder también puede ser avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?
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Reflexiones
miércoles 14 de octubre de 2009
Empiezan las clases!!
Bueno, por fin, hoy hemos empezado la Escuela de Padres. La verdad es que es un lujo poder contar con profesionales cualificados que compartan con nosotros su experiencia y nos guíen y den pistas para la educación de nuestros niños.
Hace poco leía que los buenos padres no nacen, sino que se hacen. Y, como creo que vosotros también, doy fe de que es así. Pues bien, en charlas como estas, siempre salen a colación nuevas pautas, puntos de vista, consejos y experiencias que nos hacen caer en la cuenta de qué mejorar en la educación de nuestros hijos para poder servirles de referencia y guía adecuada en su relación con el mundo y con los demás.
"Los padres somos la unión de nuestros hijos con el mundo y debemos saber hacer el trabajo que nos toca con ellos de la mejor manera posible, de cara a conseguir que se incluyan en él de una forma adecuada, sana y feliz". Esta ha sido casi la primera premisa con la que nuestro psicólogo ha arrancado su intervención.
Después, nos ha mostrado una serie de conceptos en los que muchas veces apenas reparamos (al menos conscientemente) y que son claves en la relación con nuestros hijos como padres y como educadores.
Lo dicho, un lujo.
Seguimos en ello...
Hace poco leía que los buenos padres no nacen, sino que se hacen. Y, como creo que vosotros también, doy fe de que es así. Pues bien, en charlas como estas, siempre salen a colación nuevas pautas, puntos de vista, consejos y experiencias que nos hacen caer en la cuenta de qué mejorar en la educación de nuestros hijos para poder servirles de referencia y guía adecuada en su relación con el mundo y con los demás.
"Los padres somos la unión de nuestros hijos con el mundo y debemos saber hacer el trabajo que nos toca con ellos de la mejor manera posible, de cara a conseguir que se incluyan en él de una forma adecuada, sana y feliz". Esta ha sido casi la primera premisa con la que nuestro psicólogo ha arrancado su intervención.
Después, nos ha mostrado una serie de conceptos en los que muchas veces apenas reparamos (al menos conscientemente) y que son claves en la relación con nuestros hijos como padres y como educadores.
Lo dicho, un lujo.
Seguimos en ello...
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viernes 2 de octubre de 2009
REGRESO AL CoLeGiO
¿Cómo ayudar a nuestros hijos en los estudios?
Siguiendo el quehacer diario sin agobiar. Hemos de seguir el día a día del quehacer diario.
El criterio es que cuanto más pequeños más de cerca hemos de hacer el seguimiento de las tareas de nuestros hijos. Pero cuando van siendo más mayores y han ganado en autonomía y responsabilidad, les podemos dar más distancia en el seguimiento.
Hay que saber qué exámenes tienen, qué resultados están obteniendo, con qué dificultades se encuentran, cuáles son sus actitudes, disposiciones....
Sin embargo, hay que guardar un equilibrio entre dos posturas extremas: una hacer un seguimiento pormenorizado, que puede resultar agobiante y otra es no preocuparnos por sus cosas, seguirlo a mucha distancia, de manera que indique despreocupación por nuestra parte. El criterio como se ha dicho antes, es ir de más seguimiento a menos según va teniendo más años, pero cada caso es único.
Los padres podemos mandar que estudien, pero esto se puede hacer cuando tienen pocos años porque aceptan nuestras indicaciones sin rechistar. Pero cuando llegan a la adolescencia, si no va saliendo de ellos mismos el hacer las cosas, porque entienden que así lo tienen que hacer, poco lograremos con imposiciones.
Los hábitos son muy importante. Los hábitos son recursos importantes para educar. Se adquieren por repetición de actos. La ventaja que tienen es que facilitan a la persona la realización de tareas que pueden ser costosas, como sucede con el estudio en los hijos. Una de las variables que más tiene que ver con el éxito académico, es que el alumno tenga un plan de trabajo diario. Cuando se deja para el final es imposible asimilar toda la materia, es como querernos comer en un día lo que no hemos comido en diez, por ejemplo.
Dedicar todos los días un tiempo al estudio, a la realización de las tareas. Empezar desde poco para ir subiendo según se vaya afianzando. Puede ser como tiempo orientativo, para un niño de Primaria en torno a media hora. Para uno de Secundaria alrededor de una hora.
Más vale poco tiempo y aprovechado que mucho y disperso.
Al ponerse a estudiar o trabajar darse un tiempo para cada una de las tareas que va a realizar y exigirse para tratar de hacerlo en el tiempo que se ha dado.
Hacerse un horario en el que haya tiempo para todo. Poner el estudio en los primeros momentos que se está más descansado.
De igual manera, los padres también se retroceden a sus años escolares para ayudarles a los hijos a estudiar las lecciones, pero muchos se preguntarán, ¿será que sí lo estoy haciendo bien?, ¿cómo le puedo ayudar?, ¿será mejor no intervenir en su estudio?...
Aquí le damos algunas recomendaciones para solucionar las dudas que tenga.
Lo que SÍ deben hacer los padres:
El rol de los papás: Su labor como padre debe ser de acompañante en este proceso de estudio y preparación de los exámenes. Déjelo que él haga su primer esfuerzo y si necesita consultarle algo, entonces ya si podrá intervenir. Los hijos necesitan hacer su trabajo por sí solos, pues son ellos los que están estudiando, usted es un asesor que debe guiarlo y hacerle unas cuantas preguntas para reconocer si se ha aprendido la lección. Por lo tanto, no se tome usted el papel de estudiante, ellos deben asumir las consecuencias de sus actos: “si no estudias, perderás el examen”.
Animar y estimular al hijo: Elógielo por las cosas que hace bien, esto le incrementará la seguridad en sí mismo y su desempeño será mejor en los exámenes. Es normal que a los niños los atemoriza el fracaso, lo que hace más probable que se sientan ansiosos y que cometan más errores, por lo tanto, no le infunda miedo y recuérdele que la mejor forma de ganar los exámenes es preparase muy bien.
Identificar el temperamento de su hijo: Tener identificado el modo de ser del niño, le evitará muchos problemas, pues teniendo esta claridad, se procede a trabajar un problema de raíz, como puede ser el exagerado nerviosismo, inseguridad, baja autoestima, etc. O de lo contario un niño demasiado tranquilo, que hay que “empujarlo” para que estudie y evade sus responsabilidades.
Asistencia del maestro: Si es posible, reúnase con el profesor para pedirle que le sugiera actividades para que usted y su hijo hagan en casa y le ayuden a prepararse para los exámenes.
Asegúrese que su hijo asista continuamente a clases: Los exámenes reflejan el rendimiento general del estudiante. Entre más esfuerzo que el niño le dedique a su aprendizaje, mayor será la probabilidad de que se destaque en las evaluaciones.
El lugar de estudio: Disponga un lugar callado y cómodo para que su hijo estudie en casa. Asegúrese que no hayan distractores a la vista, como el televisor, juegos, música, etc. También es importante que este espacio tenga la luz necesaria y una temperatura adecuada.
Ajustar horarios: Es importante que el niño duerma bien en las noches para que al otro día su desempeño en el examen sea óptimo, pues los chicos cansados tienen mayores dificultades para enfocarse en su trabajo en la escuela o para superar las exigencias de una prueba.
Revisar el examen juntos: una vez evaluado, observen cuáles fueron los puntos donde se falló y pregúntele al hijo qué le sucedió. Muchas veces se sabe la respuesta pero no la supo transmitir o tal vez leyó mal la pregunta.
Lo que NO deben hacer los padres:
No justificar la pérdida: Los padres nunca deben cometer el error de justificar al hijo por la pérdida de un examen si hubo razones para hacerlo. Mentir ante los profesores diciendo que el niño sí estudió o que tuvo un problema o sacando excusas falsas, le hacen un daño enorme al hijo, obviamente sin ser esa la intención. Si el niño no estudió deberá enfrentar la situación y reponer su fallo.
No abandonarlos a su libre albedrío: desentenderse del tema no es una buena idea. Los padres deben acompañarlos en el proceso de aprendizaje sin caer en los extremos.
No se moleste demasiado por los malos resultados del examen: Si usted fue testigo que su hijo se esforzó y preparó bien el examen, no se moleste, ni mucho menos lo reprenda. Muchas cosas pueden influir en el rendimiento del estudiante en una evaluación. Quizás se sentía mal ese día o los nervios afectaron su concentración. Quizás tuvo una discusión con un amigo antes del examen. Mejor, pregúntele qué pasó y apóyelo para que se recupere.
No se enfrasque en la nota del examen: Cuando los padres ejercen tanta presión en los hijos para que obtengan buenos resultados, se está impulsando a que el niño se vuelva excesivamente competitivo y esto puede llevar a afectar su rendimiento académico, pues es tanto el estrés de tener que ganar la prueba, que el niño se ahoga en los nervios.
Algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.
Algunas sugerencias que usted puede poner en práctica para hacer sentir a su hijo amado.
No amenace, recuerde que la amenaza es un medio eficaz de formar niños inseguros.
Dígale sus cualidades, pero no exagere.
Deje que los niños asuman las consecuencias de sus actos.
Use ante todo un lenguaje positivo, no olvide, EL PODER DE LAS PALABRAS.
No suponga que su hijo sabe que lo ama, dígaselo.
Procure que sobre todo, que su hijo esté satisfecho con su trabajo y con su vida. Que aprenda, en definitiva, a SER FELIZ.
¡NUESTROS HIJOS SON NUESTRA MÁXIMA PRIORIDAD!
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